Todos sabemos que ha habido un terremoto, todos estamos con Lorca. Las noticias no han parado de repetirlo, ni se han cortado a la hora de sacar imágenes de la gente llorando, la gente desesperada. El terremoto ha sido una tragedia, no se puede negar, pero en la tragedia se ven buenos corazones. La gente se ha volcado, lo han sacado en las noticias, todos lo hemos visto.
Lo que no veremos...
Debido a mis años puedo hablaros de lo que no veremos de esta tragedia, puedo hablaros de lo que poca gente ha visto de tragedias anteriores. Los desastres naturales torturan al hombre desde el principio de los tiempos, en todos ellos vemos la bondad de la raza humana. Pocas veces tenemos conocimiento de una semilla que se planta en las personas que viven una tragedia, personas que luchan y salen adelante, haciendo florecer esa semilla. La flor de esa semilla es un brillo especial en las palabras de lucha y ánimo de un abuelo a su nieto, un abuelo que un día vivió una tragedia pero luchó y salió adelante.
Héroes callados
lunes, 16 de mayo de 2011
Compensar historias
Me estaba preguntando. Por cada caso de violencia de género que termina mal, ¿cuántos casos de violencia de género aparecen con finales sin ataud de por medio?
Año 1998. Me encuentro en una ciudad costera de Galicia. No merece la pena decir mas. Una familia aparentemente normal de marido y mujer con dos hijos vuelven a las siete de ver al hijo mayor jugar un partido de fútbol. Me llama la atención el marido. Aparentemente es un caballero simpático, me hace gracia el acento gallego pero hay algo de rudeza y de inflexibilidad en su forma de expresarse, en su forma de gesticular.
Al llegar a casa cenan. No nos entretengamos en detalles sin importancia. El marido bebe durante la cena. 4 cervezas coronadas con un vasito de whisky, sale al exterior su verdadero ser. Golpea a su mujer, lo poco que entiendo al leerle los labios es que no le gusta el consuelo que le da a su hijo por perder un partido de fútbol. Voy a dejar aqui la narración de lo que sucedió.
Estaba ante un caso mas de violencia de género. No sale en la tele, no estaban de moda. No termina como los casos actuales que salen en televisión. La mujer asustada llama a la policía días mas tarde, ha enviado a sus hijos con su madre. La policia no interviene, increible. El hermano de la madre, interviene. Es de noche, la mujer espera a su marido, llega de trabajar a las seis de la tarde. Es invierno, está oscuro. El marido enfurece y entra en cólera al ver que no están sus hijos, su mujer le ha plantado cara, no mas llanto, no mas dolor. Bueno, sólo una vez mas, sólo una bofetada. El sonido de la mano al golpear a la mujer es suficiente, sale su hermano del dormitorio y un marido crecido por la ira queda reducido a un flan de lágrimas. El hermano, pescador de las bravas aguas de galicia durante toda su vida tiene un cuerpo capacitado para hacer entender al marido como no hay que tratar a una mujer.
Hay separación, el marido ha aprendido la lección, la noticia no recibe difusión. La mujer no recibe mas maltratos, los hijos crecen sin moratones.
Si por cada caso de violencia doméstica en el que uno de los cónyugues termina en un ataúd, nos contaran una historia que termina lo mejor posible dentro de su gravedad, por el hecho de pedir ayuda o llamar a los teléfonos de ayuda, ¿Mejorarían estas situaciones?
Año 1998. Me encuentro en una ciudad costera de Galicia. No merece la pena decir mas. Una familia aparentemente normal de marido y mujer con dos hijos vuelven a las siete de ver al hijo mayor jugar un partido de fútbol. Me llama la atención el marido. Aparentemente es un caballero simpático, me hace gracia el acento gallego pero hay algo de rudeza y de inflexibilidad en su forma de expresarse, en su forma de gesticular.
Al llegar a casa cenan. No nos entretengamos en detalles sin importancia. El marido bebe durante la cena. 4 cervezas coronadas con un vasito de whisky, sale al exterior su verdadero ser. Golpea a su mujer, lo poco que entiendo al leerle los labios es que no le gusta el consuelo que le da a su hijo por perder un partido de fútbol. Voy a dejar aqui la narración de lo que sucedió.
Estaba ante un caso mas de violencia de género. No sale en la tele, no estaban de moda. No termina como los casos actuales que salen en televisión. La mujer asustada llama a la policía días mas tarde, ha enviado a sus hijos con su madre. La policia no interviene, increible. El hermano de la madre, interviene. Es de noche, la mujer espera a su marido, llega de trabajar a las seis de la tarde. Es invierno, está oscuro. El marido enfurece y entra en cólera al ver que no están sus hijos, su mujer le ha plantado cara, no mas llanto, no mas dolor. Bueno, sólo una vez mas, sólo una bofetada. El sonido de la mano al golpear a la mujer es suficiente, sale su hermano del dormitorio y un marido crecido por la ira queda reducido a un flan de lágrimas. El hermano, pescador de las bravas aguas de galicia durante toda su vida tiene un cuerpo capacitado para hacer entender al marido como no hay que tratar a una mujer.
Hay separación, el marido ha aprendido la lección, la noticia no recibe difusión. La mujer no recibe mas maltratos, los hijos crecen sin moratones.
Si por cada caso de violencia doméstica en el que uno de los cónyugues termina en un ataúd, nos contaran una historia que termina lo mejor posible dentro de su gravedad, por el hecho de pedir ayuda o llamar a los teléfonos de ayuda, ¿Mejorarían estas situaciones?
Introducción
Hola. Es habitual ver en televisión en las noticias gran cantidad de noticias que versan sobre desgracias, penas, abusos, violencia, etc. Tanto es así que podríamos pensar que el mundo se va a acabar. Tengo la intención de abrir los ojos a aquellos que me lean con algunas historias, historias que pese a pasar desapercibidas nos gritan en silencio lo maravillosa que puede ser la raza humana.
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